Este espacio está dedicado preservar la memoria del matrimonio cartagenero formado por Salvador Fernández Martínez y Josefa Meroño Cegarra, además de la de sus hijos e hijas y sus respectivos cónyuges, así como la de otros parientes más o menos cercanos, a fin de mantener más vivos los lazos familiares entre todos sus descendientes.



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viernes, 6 de enero de 2017

Manolo Oliden Jiménez



Manolo Oliden (2007).



El Salvador,  la revista de antiguos alumnos de los colegios del Salvador y Jesús Maria - El Salvador, en su edición de 2012, publicaba esta necrológica de Manuel Oliden Jiménez, firmada por Leopoldo Abadía.

Sin duda, esta semblanza, pese a ser muy breve, refleja muy bien su personalidad.


IN MEMORIAM

El pasado 11 de septiembre falleció en Zaragoza nuestro compañero D. Manuel
Olidén Jiménez (p. 1949). Fue Presidente de nuestra Asociación, y en 2005 fue
nombrado Presidente Honorario, y se le concedió la Insignia de Oro de nuestra
Asociación.

ME DA PENA

Se me ha muerto un amigo. Manolo Oliden y yo fuimos por primera vez al Colegio del Salvador hace muchos años. Él era muy listo. Era, además, muy divertido, el clásico chaval majo con el que te entiendes bien.

Acabamos el bachillerato en 1949. Manolo se fue a Madrid y yo, a Barcelona. Él estudió Ingeniero de Caminos, carrera de alto nivel en aquella época, y, de paso, Ciencias Económicas, que tampoco está mal. Porque antes he dicho que Manolo era muy listo, pero no he dicho que también era muy trabajador.

Estuvimos muchos años sin vernos, con contactos esporádicos, porque cada uno fuimos por nuestro camino.

Yo sabía de su ilusión por sacar adelante la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio y los esfuerzos que hacía para que los del 49 siguiésemos siendo amigos.

Pasaron más años. Llegó 1999. 50 años, ¡Dios mío! ¡Cómo pasa el tiempo! Manolo organizó un festejo por todo lo alto, que empezó con una Misa en nuestro Colegio y que acabó en Roma. Y allí fuimos mi mujer y yo, con la duda de si seguiríamos siendo amigos de aquellos chavales que ahora eran unos señores mayores, con la duda de si nuestras mujeres “encajarían” y con la duda de si nos reconoceríamos, porque no sé si sabéis que, en 50 años, la gente cambia.

Hay quien dice que cambia a peor. ¡No es verdad! En nuestro caso, la gente de nuestra promoción había cambiado a mejor. Nuestras mujeres, felices, nosotros, felices...Y, en medio de tanta felicidad, Manolo, que, con su alegría, sus discursos, su preocupación por que todo saliera bien, demostraba, una vez más, que es verdad aquello de “para servir, servir”. O sea, para ser útil, para sacar algo adelante, hay que ponerse el último de la fila y dedicar todas las energías a hacer que los demás sean felices.

Desde las Bodas de Oro, nos reencontramos. Mi mujer y yo fuimos a verles a Rosas, donde Mari, su maravillosa mujer, me decía, guiñando un ojo: «Ahora dirá que ese espigón lo hizo él». Y, como es natural, lo decía, con la ilusión de quien hizo un buen trabajo y presume (¡Bendita vanidad!) de ese trabajo y, sobre todo, de lo bien que le salió, después de matarse de trabajar.

Ahora, Manolo se nos ha ido al Cielo. Entro en San Siro y me falta algo. Y, en el corazón, también me falta algo. Yo ya sé que la gente se muere. También sé estoy seguro de que Dios le ha premiado todas las cosas buenas que hizo en este mundo, que fueron muchas. También sé que, desde el Cielo, sigue ayudando a Mari y a sus hijos y a sus nietos, más todavía que cuando estaba aquí. Y que nos ayuda a los de su promoción.

Y que la Virgen del Colegio le ha dado un abrazo de madre.

Pero me da pena.

Barcelona, septiembre de 2012

Leopoldo Abadía Pocino (p. 1949)


sábado, 31 de diciembre de 2016

Fallecimientos entre 2012 y 2016.





Desde que se publicó la anterior entrada, varios miembros de nuestra família han fallecido. El 11 de septiembre de 2012 expiró a los 80 años Manolo Oliden Jiménez, marido de mi prima Mari Lola Gutiérrez Fernández. Un año después lo hacía Manolo Hernando Fernández, a los 85 años. A principios de marzo de 2016 nos abandonaba Eloísa Hernando Fernández, la mayor de nuestros primos, a los 92 años.

La vida cotidiana, con sus compromisos apremiantes, me detuvo en la tarea de buscar y añadir nuevos datos sobre el matrimonio Fernández Meroño, sus hijos e hijas y sus respectivos cónyuges.

Así mismo, en algún momento, el temor a vulnerar el deseo de intimidad de algunos de los miembros de la tercera generación de sus descendientes me hizo desechar el incluirnos de manera directa en estas notas biográficas que vengo realizando.

Reemprendo ahora la tarea, como pequeño homenaje a mis primos fallecidos entre 2012 y 2016, y como muestra de cariño al resto de nuestra familia.



domingo, 1 de abril de 2012

Lola Fernández Meroño



Lola Fernández Meroño en 1944.




El quinto hijo del matrimonio entre Salvador Fernández Martínez y Josefa Meroño Cegarra fue una niña, Lola Fernández Meroño.

Nació en Cartagena el 12 de julio de 1913 y falleció en Figueras el 17 de julio de 1984.

Contrajo matrimonio con Fernando Gutierrez de la Vega y tuvo tres hijos: Julio, Fernando y Mari Lola.

La pareja residió en Huelva, donde nacieron los dos varones, y en Figueras, donde nació Mari Lola.


Otra foto de Lola Fernández Meroño en la década de los 40.





Rosas, 1968. De izquierda a derecha y de pie: Jorge F. Fernández Figueras, X, Montserrat Deulofeu Gratacós, X, Lola Fernández Meroño, Mari Lola Gutiérrez Fernández, X,  X , X y X.  De izquierda a derecha y en el sillón: X y Josefa Meroño Cegarra.


* * *

Su esposo, Fernando Gutiérrez de la Vega, ejerció como técnico de aduanas en Huelva, La Junquera y Portbou.

Durante su estancia en Figueras, donde residió por motivos profesionales, se implicó intensamente en la vida social, deportiva y cultural de la ciudad.